Così fan tutti

8.6.06

De la blogocosa

Hola, otra vez

Como he estado en una jornada de formación relacionada con la blogosfera, he reparado en que hace tres milenios que no escribo.

La verdad que el día con mis compañeras blogueras (los chicos estaban en otra mesa) me aportó mucha información y grandes dosis de conocimiento (y de risas) que quiero poner en práctica YA.

Lo que no es menos cierto es que con los blogs ocurre como con las dietas, el bono del gimnasio o los diarios infantiles, que siempre decimos que mañana es el mejor día para comenzar.

El comunicante decía que los blogs no son sólo una manera de "desahogarse" que deben tener una "utilidad"; a mi humilde entender, la capacidad de alivio de una herramienta tan barata no es una cuestión baladí. No nos engañemos, esto es más barato que un psiquiatra (o psicólogo) y, socialmente, está mucho mejor visto.

Decía también el informado señor que, para que exista un blog, debe existir interacción; vamos que él no le ve sentido si no somos leídos y sabemos que somos leídos. Pues no sé, seré un bicho raro. Yo no escribo con el deseo o la esperanza de ser leída. Escribo por escribir, por el sosiego que me produce la reflexión, aunque no haya receptor, aunque no hay feed-back.

En fin, ya seguiré contando.


27.2.06

Lea el texto y opine, si le parece bien

Nobody knows how many rebellions besides political rebellions ferment in the masses of life which people earth. Women are supposed to be very calm generally: but women feel just as men feel; they need exercise for their faculties, and a field for their efforts, as much as their brothers do; they suffer from too rigid a restraint, too absolute a stagnation, precisely as men would suffer; and it is narrow-minded in their more privileged fellow-creatures to say that they ought to confine themselves to making puddings and knitting stockings, to playing on the piano and embroidering bags. It is thoughtless to condemn them, or laugh at them, if they seek to do more or learn more than custom has pronounced necessary for their sex.

Charlotte Brönte (1816-1855) Jane Eyre (1847)

Nadie sabe cuántas rebeliones, aparte de las políticas, fermentan en los ánimos de las gentes. Se supone generalmente que las mujeres son más tranquilas, pero la realidad es que las mujeres sienten igual que los hombres, que necesitan ejercitar sus facultades y desarrollar sus esfuerzos como sus hermanos masculinos, aunque ellos piensen que deben vivir reducidas a preparar budines, tocar el piano, bordar y hacer punto, y critiquen o se burlen de las que aspiran a realizar o aprender más de lo acostumbrado en su sexo.

Este texto fue escrito hace ciento cincuenta y nueve años, en 1847; lo curioso no es que una mujer de treinta y un años en pleno siglo XIX llegase a esa conclusión, porque personas inteligentes hay en todas las épocas desde que el mundo es mundo; lo realmente sorprendente es que en el siglo XXI haya todavía especímenes humanos que piensen lo contrario.

No digo más.


27.1.06

27 de Enero de 2006

Pues eso, “lo que hacen todos” un Blog más.
Y es que hoy en día parece que sin un blog, no existimos...

Y un blog que nace el 27 de enero del 2006 no tiene más remedio que parafrasear al divino Mozart. ¿Alguien no sabe que hoy se cumple el 250º aniversario de su nacimiento? Pues, lean, estudien, aprendan que cada día hay menos excusas para no saber.
Y ¿para qué quiero yo un blog?
Pues no pretendo soltar filípicas en la red (o tal vez sí), ni crear una nueva linea de pensamiento (o tal vez sí), ni satisfacer la demanda de autoayuda de “jóvenes” de entre treinta y cuarenta en crisis (eso sí que no), ni pretendo ofender, ni deseo molestar.... Bueno, a lo mejor sí molesto sin querer.

La verdad es que algunas veces la contemplación del género humano me causa estupor; otras, me causa disgusto y la mayoría de las veces lo que me causa es sorpresa. Porque, ¿cómo podemos hablar tan mal? ¿cómo es posible escuchar una crónica periodística (es un ejemplo) sin sufrir una taquicardia ante el cúmulo de incorrecciones gramaticales? ¿somos conscientes de lo que decimos? ¿sabemos que estamos queriendo decir? o tal vez, sólo tal vez, repetimos como loros aquello que creemos correcto porque ha sido dicho en determinado foro?

Parece que tengo vocación de “corrector” o pero es algo mucho más simple, es que simplemente me duelen los oídos cuando escucho “pienso de que....” y no les cuento las gruesas lágrimas que caen por mis mejillas cuando leo un “....la dije....”

Tal vez es que soy un ratón de biblioteca que quiso estudiar lenguas y cada día comprende menos lo que la gente dice o escribe.

En fin ya les iré contando...