De la blogocosa
Como he estado en una jornada de formación relacionada con la blogosfera, he reparado en que hace tres milenios que no escribo.
La verdad que el día con mis compañeras blogueras (los chicos estaban en otra mesa) me aportó mucha información y grandes dosis de conocimiento (y de risas) que quiero poner en práctica YA.
Lo que no es menos cierto es que con los blogs ocurre como con las dietas, el bono del gimnasio o los diarios infantiles, que siempre decimos que mañana es el mejor día para comenzar.
El comunicante decía que los blogs no son sólo una manera de "desahogarse" que deben tener una "utilidad"; a mi humilde entender, la capacidad de alivio de una herramienta tan barata no es una cuestión baladí. No nos engañemos, esto es más barato que un psiquiatra (o psicólogo) y, socialmente, está mucho mejor visto.
Decía también el informado señor que, para que exista un blog, debe existir interacción; vamos que él no le ve sentido si no somos leídos y sabemos que somos leídos. Pues no sé, seré un bicho raro. Yo no escribo con el deseo o la esperanza de ser leída. Escribo por escribir, por el sosiego que me produce la reflexión, aunque no haya receptor, aunque no hay feed-back.
En fin, ya seguiré contando.

